La secuencia de recordatorios graduada que recupera el dinero pronto, mantiene el tono justo y sabe pararse en seco en cuanto un expediente acaba en litigio. Con las salvaguardas legales que demasiadas agencias olvidan.
El verdadero problema
El impago cuesta dos veces. Una en tesorería, otra en tiempo. Porque el recordatorio, cuando es manual, es usted quien detecta el alquiler que falta a final de mes, quien busca los datos de contacto, quien redacta, quien hace el seguimiento. Con una cartera que crece, se convierte en un trabajo a tiempo completo que nadie ha elegido hacer.
La trampa es esperar. Un impago reclamado el día 3 suele resolverse como un simple olvido corregido. El mismo impago reclamado el día 30 ya es un expediente. Cuanto antes se reclama, más fácil se recupera, y menos se deteriora la relación con el inquilino.
El sistema, en tres fases
Las etapas, en resumen
Primero, la detección automática
Fase 1, día 3: un recordatorio cortés
Fase 2, día 8: un recordatorio firme pero correcto
Fase 3, día 15: el requerimiento formal de pago
El resto está en la guía completa, gratuita
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- Cada etapa en detalle, lista para aplicar
- «Las salvaguardas que se olvidan»
- Qué automatizamos, qué mantenemos humano
- La checklist para empezar (5 puntos)
- El prompt Diagnóstico de automatización, para pegar en su IA